¡Hola, hola!
Hace un par de fin de semanas surgió la oportunidad de ir a Salou, ¡y ahí que nos fuimos!
Yo ya había estado en esta ciudad, pero es la primera vez que voy en temporada baja. ¡No tiene nada que ver con lo que conocía! En temporada alta Salou está abarrotado de gente, la mayoría siendo turistas extranjeros. Es el lugar idóneo para quienes les guste la playa y los ambientes festivos, pues cuenta con varias playas y calas así como con innumerables bares y discotecas.
Sin embargo, Salou en octubre no tiene nada que ver. Se convierte en un pueblo mucho más tranquilo, de apenas 26.000 habitantes.



El centro de Salou es poco atractivo para el patinador pues sus adoquines no son muy agradables. Sin embargo, la mayor parte del paseo marítimo sí que cuenta con un buen asfalto.
Mi paseo consistió en patinar por el carril bici de Salou a Cambrils, lugar dónde se puso a llover y tuve que dar media vuelta, pese a que el camino continuara hasta la Punta de la Riera de Riudecanyes:
Antes de entrar en el municipio de Cambrils, hay un pequeño tramos en el que el carril bici se acaba y no queda otra que patinar por la acera unos 200 metros, pero no llega a ser un gran impedimento. Tras pasar ese tramo, todo el camino cuenta con carril bici y no presenta ninguna complicación:


En resumen, descubrir la Costa Daurada en patines es buena idea, siempre y cuando se eviten los meses de junio, julio y agosto, pues las masas de gente dificultan mucho el tránsito. Además, los días otoñales dejan atardeceres fantásticos como este que presenciamos:




PS: Un error a no cometer es regresar de Salou a Barcelona un lunes por la mañana. Las carreteras se colapsan en hora punta y hay que armarse de paciencia para entrar en la capital catalana.
