El domingo pasado decidimos pasar el día en Soria, ciudad que nunca había visitado antes. Fue una buena idea pues al estar a 1.000 metros sobre la altura del mar, la temperatura era inferior a la de cualquier ciudad de la zona.
Nada más aparcar, nos pusimos los patines y nos dirigimos hacia el centro. Lo primero que descubrimos fue que Soria tiene bastantes cuestas y que algunas de sus calles no son las más divertidas para ir en patines. Sin embargo, una vez encontramos una calle peatonal, pudimos callejear por muchas zonas atractivas en pleno centro de la ciudad.
Calle Collado
En Soria se respira tranquilidad, las personas son amables y con sus poco más de 45.000 habitantes, es una ciudad muy agradable. Lo que más me gustó fue La Dehesa, un estupendo parque en el mismísimo centro de la ciudad. Al mediodía el parque estaba lleno de gente tomando el aperitivo, paseando en familia o leyendo el periódico en uno de los numerosos banquitos blancos. El parque se veía muy cuidado y el verde intenso de los arboles era precioso.
Parque Alameda de Cervantes (La Dehesa)


Iglesia San Juan
Fuente de los leones
Plaza Mayor
Tras la visita al centro de la ciudad, nos dirigimos al paseo San Prudencio a la orilla del río Duero, donde pudimos patinar con unas increíbles vistas a la ermita de San Saturio levantada en el siglo XVIII. ¡A la ermita se accede a través de la gruta sobre la que está construida!
Por desgracia la ermita se encontraba cerrada* y no pudimos visitar su interior (lo cual me obliga a regresar a Soria en un futuro cercano, hehe).
Ermita de San Saturio

En definitiva, la excursión a Soria me sorprendió gratamente y no dudaría en volver con un poco más de tiempo para descubrir más zonas bonitas de la ciudad además de visitar el yacimiento Arqueológico de Numancia, que me quedó pendiente.
¡Hasta pronto!
* La Ermita de San Saturio está cerrada los lunes y las tardes de domingos y festivos. Entrada gratuita.
